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Es una lana bonita, muy fuerte


He vuelto a viajar al Kailash, pero esta vez a través de la lectura, con las palabras y vivencias de Colin Thubron en su libro “Hacia una montaña en el Tíbet”.

Un maestro de mediana edad, nacido en la provincia de Humla, le cuenta:
En el libro de Colin Thubron descubrirás tejedores de lana.

Leyéndole he sabido que la ciudad de Taklakot fue la capital del reino tibetano independiente hace mil años. Y que los tibetanos drokpa de la región intercambiaban lana y sal.

Esta es una foto que hice al monte Kailash (6.714m) en 2011. En tibetano se le llama Kang Rinpoche, preciosa joya de nieve.

El monte Kailash en Tíbet

Y la de unos animalillos muy especiales al inicio del kora.

Yaks en las faldas del monte Kailash, Tíbet.

Si te apetece viajar al Tíbet a través de mis fotos, puedes recorrer mi álbum. Te podrás encontrar por el camino algunos compañeros de viaje que reconocerás enseguida.

En el camino por el Tíbet

Going for a walk among sheeps


Last April, walking through Tramuntana mountains, I found a flock of sheep grazing and resting peacefully among the olives. I stopped for a while without disturbing to hear the sound of their bells.

I love the sound of bells.

Unas ovejas descansando a la sombre de un olivo

Time seems to stop. These moments make me happy.

Deciden cambiarse de lugar

Later, this little one had strayed from his flock. She was crazy looking back with the group. All sheeps were bleating and bleating to guide her, but she don’t finds a way to join them. That sound was shocking.

Una oveja perdida de su rebaño intenta encontrarlo

She finally got back to the flock and I felt relieved.
Enjoy mountains!

My first amigurumi. The beginning.


Muchas veces me preguntan cómo es que hago amigurumis, dónde aprendí…
Todo empezó por casualidad, en una librería de Barcelona. Estaba mirando libros cuando me encontré con Kyuuto! Japanese Crafts: AMIGURUMI y no pude dejarlo allí, en aquella estantería solitaria… Así que tuve que llevármelo conmigo. Así de simple.
Pero en este instante intervienen muchos factores, claro. Te cuento…
Aprendiendo amigurumis con Tomoko

1. Es fácil que te encuentres conmigo en una librería, sus escaparates son como imanes para mi. Entro y buceo entre sus estantes, sin destino ni bombona de oxígeno. El tiempo se detiene en estos lugares, te lo aseguro.
2. Me interesa mucho la cultura japonesa, y concretamente su arte.
3. Me encanta trabajar con las manos y especialmente crear con ellas. El barro es uno de mis elementos preferidos.
4. En casa, no había espacio para trabajar el barro.
5. Los horarios laborales eran incompatibles con hacer actividades en centros o escuelas de arte
6. Cuando era pequeña me enseñaron a hacer los puntos básicos del ganchillo. Nada de patrones o diagramas. Creo que hice algún tapete.
7. Al acabar la jornada laboral me llevaba todos los problemas conmigo a casa y mi cabeza seguía dando vueltas, sin conseguir desconectar.

Así que, cuando las páginas de Kyuuto!> pasaron ante mis ojos, me encantaron aquellos muñequitos. No tenía ni idea si entendería aquellas instrucciones, pero tenía que intentarlo, recordar lo aprendido y aprender lo nuevo. Era ideal, podía hacerlo en casa y únicamente necesitaba un ganchillo y lanas.

Así es como me inicié en el maravilloso arte de los amigurumis. Recordando, haciendo, deshaciendo y con la ayuda del libro de Tomoko Takamori, empecé a tejer esas miniaturas rellenas de algodón.

Os presento a mi primer amigurumi (amarillo), que viajó a India y se quedó con Gangadevi, acompañado del segundo (naranja) que sigue conmigo.
Mis primeros amigurumis

Obviamente me gustó, porque seguí tejiendo amigurumis y creando los míos propios. Conseguía relajarme, concentrarme en algo sin que mi cabeza se despistase con otra cosa, y además es muy gratificante ver el resultado. Algo que has hecho tú, poniendo toda tu atención e ilusión. ¡Te lo recomiendo!

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