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Mis recuerdos en forma de cojines


Cuando vi la película “Una pastelería en Tokio”, una de sus escenas me trajo a la memoria los cojines redondos de ganchillo que reposaban en las sillas de madera del pueblo de mi madre.
Es el momento en que Tokue teje a ganchillo un par de círculos para sentarse en la tienda de dorayakis en la que trabaja y le da a escoger uno a su jefe Sentaro.

Es una historia muy bella narrada a través de tres generaciones (Tokue, Sentaro y Wakana) y en la que cada uno de ellos dará sentido al otro de alguna manera. ‘An’, la pasta de judías de los dorayakis, es lo que sirve de excusa para contarnos estas vidas en Tokio. Aunque ella también tiene algo que explicarnos… Y no digo nada más.

Sólo decirte que me entraron ganas de leer el libro, quería conocer el origen de este precioso poema visual. Pero por ahora solo está traducido al francés y al alemán. Este año lo publicarán en inglés. ¿Alguna editorial se animará con el castellano?

El despertar en mi esos recuerdos ha derivado en estos cojines de ganchillo que he tejido, donde cada vuelta tiene un color diferente. Para completarlos, he querido utilizar unas telas que compré en mi visita a Tokio como un pequeño guiño a la película.

El hilo con el que tejido los cojines es de algodón, al igual que las telas.
Si quieres uno de mis cojines, contacta conmigo.

100% Handknit with love in Mallorca

Patti Smith tejiendo sueños


Tenía ganas de leer a Patti Smith. Así que empecé por su último libro “M Train”. Enganchada.

Como me gustó tanto su manera de escribir, no pude evitar leer “Tejiendo sueños” y sumergirme esta vez en un mundo de ensoñaciones. Irremediablemente me atrajo el título, aunque el original “Woolgathering” le da mucho más sentido.

Leer a Patti Smith me ha hecho sentir menos rara.

Siamo fregati!


Sí, eso dijeron Antonella y Albert cuando se casaron. Estos son los novios amigurumis que les tejí en 2010 para la ocasión y con los que les hice esta invitación de boda.

Novios amigurumis tejidos por Amigunuri

Tuvieron mucho éxito entre los invitados y fueron los protagonistas del pastel.

Eran mis primeros pasos tejiendo amigurumis. Quizás ahora tendrían más personalidad. Pero los tejí con mucho cariño pensando en ellos.

Autumn in New York


Hace un año paseaba por el parque Riverside de Nueva York, recordando a Lorca.

Me encantan los árboles y observar el lenguaje de sus hojas caídas en otoño. A veces se forman unos collages de bonito colorido en el suelo.


No pude resistirme y recogí algunas de ellas. Nunca sé quién es quién, pero no importa su nombre y apellido, cada una es y tiene su historia.

 

Las guardé entre unas hojas de papel y después de un año conmigo en la isla, las he sacado de su encierro. Su color y textura han cambiado, ahora son aún más frágiles.



Quiero que sigan conmigo, como un recuerdo de aquel caminar una mañana de otoño por un parque de una gran ciudad y que en otro tiempo paseó un gran poeta.
Las quiero arropar con suave fieltro, envolverlas con delicado mohair…


Tras el reencuentro, estamos conociéndonos, a la espera del momento adecuado para que mis manos conecten las diferentes materias. Mientras, les leo poemas en voz alta.

¿Mandala o tapete?


Cuando el típico tapete tejido a ganchillo se convierte en mandala…

Veo los llamados mandalas de ganchillo y me vienen a la memoria las tardes calurosas de verano en el pueblo cuando era una chiquilla. Mientras algunos hacían la siesta, sentada en la mesa camilla estaba mi prima Belén dándole al ganchillo a una velocidad de vértigo tejiendo tapetes infinitos.

¿En qué se han convertido esos tapetes de toda la vida?
Para hacerlo más ‘cool’ ahora se montan sobre bastidores y se les llama mandalas.

Tapete Mandala tejido por Amigunuri

No he podido resistirme y he hecho este par de tapetes idénticos pero jugando con los colores. He cogido un pequeño bastidor cerrado, he separado las dos piezas y he cubierto la madera tejiéndole con el mismo hilo de cada tapete para así poder unirlo mejor.

Tapete o mandala, tejido por Amigunuri

Ahora los puedo llamar mandalas, aunque no tengan nada que ver con ellos. No olvidemos que un mandala en el hinduismo y en el budismo, y según nuestro diccionario, “es un dibujo complejo, generalmente circular, que representa las fuerzas que regulan el universo y que sirve como apoyo de la meditación”. Y en lugar de ponerlos sobre la mesa, los cuelgo en la pared. ¿Qué te parece?

Si lo utilizas como técnica de relajación es perfecto, como lo es el acto de tejer en sí mismo. Pero además lo haces en círculo que le puedes dar múltiples significados espirituales. Y si le añades la combinación de colores, nos metemos en el mundo de las emociones. Eso sí, te recomiendo que no utilices patrón. Coge todas tus lanas de colores y haz que tu sentir te guíe en el tejer, qué punto te apetece hacer en cada vuelta, no te pongas límites, escoge el color en cada momentos y déjate llevar… ¡Medita tejiendo tapetes!

100% Handmade with love in Mallorca

Cuando yo ya no esté


El título de este libro me repelía de su lectura, hasta que mi librera insistió en que no le hiciese caso, que me gustará leer Una madre.

'Una madre' de Alejandro Palomas

Y así ha sido. Me ha encantado la historia, sus personajes y como Alejandro Palomas nos los va dando a conocer. Con él me he reído y también se me han caído unos cuantos lagrimones, de esos que son muy salados.

Una madre es Amalia y su familia, los que están y los que ya no están. Ella no sólo une los cuadrados que va tejiendo para confeccionar una manta que se convertirá en abrazos, también teje con hilos invisibles uniones que serán irrompibles.